La última partida

Realmente pensaba que, a esas alturas de la vida, era imposible que uno se encontrase ante sensaciones o emociones desconocidas. Pero todo aquel día era tan extraño…

Toda su vida le habían respetado o, mejor dicho, le habían temido. Ni le contradecían ni le importunaban. Él persistía y triunfaba. No se arredraba. Los remilgos no eran para él. Los remilgados le asqueaban. A él no le iban los escrúpulos. Era fuerte y, sin embargo, de pronto, sus métodos y creencias le habían fallado allá donde más podía dolerle.

La niñita había fallecido. ¡No podía soportarlo! El tratamiento que él propuso fracasó y no logró curarla. Para colmo, detestaba la idea de que la incinerasen, de no tener donde visitarla. Pese a todo, no discutiría más con su hijo; le había perdido. Y la pobre madre, que donó lo más valioso por quien más amaba, también se hallaba destrozada.

Una oscuridad irrevocable se había instalado en su corazón. Miró en rededor. Vio cielos teñidos de cenizas y flores muertas. Renqueante, se alejó de ese horrible lugar. El odio aumentó en él. La injuria sufrida por su familia debía ser vengada. En aquel paraje, supo contra quién iba a jugar la última partida de su vida; contra quien hasta entonces había creído que estaba de su lado: contra la fortuna. Y, con arrojo, empezó a mover ficha.

 

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El pasado ahogado

Bajó la ventanilla, pisó el acelerador y avanzó por esa apartada carretera secundaria. El viento revolvió su joven melena pelirroja dentro del vehículo. Estaba desesperada.

Su madre había desaparecido. Su tenaz, recia y amada madre se había desvanecido, con un escaso y confuso rastro tras ella. Madre e hija solo se tenían la una a la otra. Siempre fue así. Se querían como a nadie más en el mundo. Aquello no podía ser verdad.

Pero lo era. Y ella sabía la razón por la que su madre había desaparecido. La causa de su perdición había sido su conciencia. Algo, un hecho que la hija no discernía, hizo renacer en la madre una deuda largo tiempo desatendida, una tarea inacabada y una culpa que sepultó en su interior. Debía enmendar una injusticia acaecida décadas atrás.

Por ello, en pos de su madre extraviada, la hija abandonada llegó al lugar donde ocurrió aquella injusticia. Se trataba de un vieja finca, hoy casi abandonada, en mitad de ningún lado. Había un caserío, columpios, un granero… Allí empezó todo. Allí se truncó.

De pronto, allí, la joven revivió un hecho pasado que ella había ahogado en el fondo de su memoria. Quiso gritar, erguirse, salvarse. Tirada en el suelo, vio un enorme cielo azul encima de ella. No podía respirar. Derramó una lágrima. Y se acordó de aquel niño…

 

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La ciudad y el gafe

Más allá de espacio y tiempo, había una ciudad; una que parecía existir desde siempre, sin conocer límites o final…, aunque, quizás, tal vez, esto fuera cada vez menos cierto.

En esa ciudad, había un gafe; uno que siempre sintió que la ciudad formaba parte de él, de su identidad y su memoria cuarteadas, igual que su gato negro. La ciudad le guarecía cuando le perseguían y le entendía si le maldecían. Hacía menor su amarga soledad.

Pero el amparo de la ciudad, por maravillosa que fuera, no bastaba para el sustento del hombre gafe. Por eso, el maldito salió en busca de indebidos aliados, y tomó decisiones que él mismo jamás aconsejaría. Había escuchado rumores en el casino subterráneo, de modo que buscó, indagó y, por fin, encontró a aquellos que buscaba.

Se convirtió en un matón, en un tenebroso y embrutecido taciturno. Vigilaba y trucaba peligrosas timbas ilegales. Servía a un hombre tan temible como despreciable, uno cuya voz afilada cortaba alientos. El gafe fingía no temerle, pero en el fondo sí lo hacía, pues sabía que ese tipo tan poco aconsejable, tarde o temprano, supondría su ruina.

Todo acabaría mal, sí. Por eso, volvía a pensar en marcharse de la ciudad, aventurarse al más allá, ese donde existía otra ciudad…, y también, en algún lugar, un viejo pueblo…

 

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TRÉBOL DE MADERA: La guía definitiva

Estimado lector, este texto recopila toda la información publicada en el blog acerca de Trébol de madera, novela con la que continuamos en ese atrayente mundo gobernado por la suerte, que tú haces más grande gracias a tu lectura, opiniones y comentarios.

¿Qué es Trébol de madera? Es el segundo volumen de Ciudad Fortuna, serie de misterio y fantasía con la que deseo que disfrutemos mucho tiempo. En concreto, en este libro, que se publicó en diciembre de 2016, trabajé entre los años 2014 y 2015.

Ciudad Fortuna transcurre en la ficticia ciudad homónima, que, más que una ciudad, es un universo entero: un mundo gobernado por la suerte. En él, Alexander Berkel posee la más indeseada maldición: ser gafe. No solo tiene el poder de mermar la suerte de otros, sino que corre el riesgo de perjudicar a aquellos que le importan.

En Trébol de madera, en 2014, Alexander huye de la justicia, acusado de dos asesinatos que no cometió. Escondido, intenta aclarar su inocencia y resolver los misterios de su identidad. Un pequeño pero valioso grupo de aliados se unen a su causa. Entretanto, las intrigas continúan y se complican en la Organización Heptágono. Regresa el “azafrán”. Y un sueño especial conduce a la resolución de importantes enigmas.

Desde el 10 de diciembre de 2016, podéis encontrar el nuevo libro en Amazon, ya sea en formato impreso o electrónico (versión Kindle), además de en las siguientes librerías de Aranjuez:

En el blog, se han publicado cuatro relatos breves que ocurren en el universo ficticio de Ciudad Fortuna. Transcurren entre el primer y el segundo volumen de la serie. Te invito a leerlos. Son:

También puedes leer tres fragmentos que, como adelanto, se han publicado en el blog. Pertenecen al primer capítulo del libro, El segundo dogma. Son los siguientes:

Puedes conocer el argumento completo de este segundo volumen, así como los títulos de sus capítulos y sus puntos de vista.

Los personajes principales y secundarios de la novela son:

Descubre los secretos de la ciudad donde ocurre todo.

Los temas principales de la serie son:

La música presenta un papel importante en esta historia.

Por último, unas importantes palabras de agradecimiento.

Y, sobre todo, gracias a ti, estimado lector, que con tu lectura, tu apoyo, tus mensajes y tus comentarios puedes lograr que Ciudad Fortuna II: Trébol de madera llegue más lejos y crezca sin límites, como la ciudad donde todo transcurre.

Y Ciudad Fortuna continúa… ¡Os espero!

 

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