El primer dogma

La suerte domina el universo. No todo el mundo lo sabe, si bien existen personas, como Alexander Berkel, que no pueden huir de ello. Hoy, profundizamos en uno de los temas clave de la filosofía de la suerte: los dogmas; en concreto, en el primero de ellos.

[Alerta spoilers: el texto puede contener detalles argumentales de Dados de cristal].

El primer dogma es el básico, el punto de partida de los demás (siete en total). Trata de la naturaleza de la suerte: “La suerte ni se crea ni se destruye”. Parece simple, pero es muy importante. Significa que no nada ni nadie puede trucar, influir, variar o eliminar la suerte. A partir de ahí, el resto de los dogmas viene a suponer añadidos o excepciones a esta primera sentencia. Y, siempre, todo en Ciudad Fortuna dependerá de ella.

En Dados de cristal, Alexander escucha recitar el primer dogma a Ismael Wagner. En un principio, Alexander, reacio a todo lo relacionado con la suerte por rechazo a la tara con la que ha nacido, no quiere filosofar sobre dogmas ni nada por el estilo. Sin embargo, a medida que avanza la historia, comprende la importancia de esas enseñanzas.

Tanto en ese primer volumen como después, en Trébol de madera, Alexander entiende que el primer dogma, tan repetido por Ismael Wagner, es básico para vivir en un mundo regido por la suerte; para aceptar la propia suerte, cuidarse de suertes mayores, ayudar a suertes inferiores, luchar contra quienes intentan manipular la suerte, etc.

Ese punto de partida es esencial para que, más adelante, Alexander acepte también el segundo dogma, sobre el cual hablaremos pronto. Entretanto, estimado lector, te invito a entrar en este universo fascinante mediante la lectura de Dados de cristal y Trébol de madera. Nos vemos en las calles de Ciudad Fortuna.

 

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Trébol de madera: cita nº 9

Hoy continuamos con la serie de trece citas de Trébol de madera, segundo volumen de Ciudad Fortuna. Estas citas se intercalan con otras entradas sobre personajes, temas y demás claves de la historia. La cita de hoy corresponde al séptimo capítulo, Diecisiete. Y recuerda que ya puedes encontrar Trébol de madera tanto en papel como en kindle. ¡Os espero!

 

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Filosofía, genética y religión

La suerte es la fuerza que mueve el mundo en Ciudad Fortuna. Quién sabe si también es la que domina nuestro mundo, aunque ese es tema para otro día. En Ciudad Fortuna, la suerte rige el destino de las personas, aunque no todos sean realmente conscientes de su influjo. Y en torno a ella existen tres vertientes: filosofía, genética y religión.

La filosofía de la suerte puede entenderse como una especie de ciencia, como conjunto de conocimientos existentes sobre la suerte. La Organización Heptágono, la enigmática institución de las novelas, se encarga de estudiar y vigilar la suerte en el mundo. Así, la filosofía se condensa en siete afirmaciones elementales: los dogmas.

La genética de la suerte es el estudio de los grados de suerte: la cantidad de suerte (más suerte o menos suerte), calculada en una escala de uno a siete, con la que cada persona nace. Dentro de ella, existe una corriente radical aberrante, la eugenesia, que persigue la manipulación de los grados de suerte para obtener la pureza.

La religión de la suerte es el complejo y conflictivo punto de encuentro entre la filosofía y la genética. Es una cuestión esotérica que se presta a las creencias de cada uno. Para algunos, es una superstición irrelevante. Para otros, es absolutamente verdadera. Cree en la existencia de obras mitológicas, reliquias legendarias, clarividentes… y en los Hijos del Siete, capaces de quebrar el vínculo entre suerte y destino.

En las siguientes entradas, acerca de los temas destacados de Dados de cristal y Trébol de madera, realizaremos una mirada más pormenorizada a los tres dogmas de la suerte que hasta ahora conocemos: el primero, el segundo y el tercero.

 

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Trébol de madera: cita nº 8

Hoy continuamos con la serie de trece citas de Trébol de madera, segundo volumen de Ciudad Fortuna. Estas citas se intercalan con otras entradas sobre personajes, temas y demás claves de la historia. La cita de hoy corresponde al sexto capítulo, Eslabones perdidos. Y recuerda que ya puedes encontrar Trébol de madera tanto en papel como en kindle. ¡Os espero!

 

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Conoce a Isaac, a Frank…

Ciudad Fortuna es un mundo entero lleno de muchos personajes. En Trébol de madera, Alexander Berkel sigue siendo el protagonista claro. También están Selena Myers, Irene Berkel, Luka Miller, Joseph Klausmann y Ricardo Varone. Hoy concluimos el repaso a los personajes de la novela con una mirada a los secundarios más destacados.

[Alerta spoilers: el texto puede contener detalles argumentales de Dados de cristal].

Isaac Wagner es el único hijo del difunto Ismael Wagner. Hombre de éxito, regresa a la ciudad para integrarse activamente en la Organización Heptágono y exigir justicia por el asesinato de su padre. Le intriga el misterio de una vieja y larga llave, sobre la que se pregunta qué puerta abrirá y, en caso de hallarla, qué habrá al otro lado.

Frank Axel es un joven a quien la fortuna rara vez le ha sonreído, por no decir nunca. No lo sabe, pero es un gafe. Pese a su edad, nadie jamás le ha explicado qué es la maldición con la que nació. La ventura va a provocar que su camino se cruce con el de Alexander, quien tal vez le desvele la verdad sobre la tara que pesa sobre su alma.

La Organización Heptágono se vuelve más compleja, si acaso esto era posible. Nuevos personajes se implican con las intrigas de Ricardo y Selena. Entre ellos, está Yuri Anton, un joven valor que quizás no sea tan naif como algunos piensan.

Personajes a los que ya conocíamos del volumen anterior continúan en la ciudad. Travis Dixon, por ejemplo, ha ascendido de delincuente de poca monta a hombre de confianza del mismísimo alcalde. Y ahí siguen el comisario Garmash, Martin Krane…

Y, envolviéndolos a todos, Ciudad Fortuna, esa ciudad que es más que una ciudad.

Vuelve a Ciudad Fortuna, estimado lector, y sigue la suerte de todos estos personajes.

 

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