La ciudad y el gafe

Más allá de espacio y tiempo, había una ciudad; una que parecía existir desde siempre, sin conocer límites o final…, aunque, quizás, tal vez, esto fuera cada vez menos cierto.

En esa ciudad, había un gafe; uno que siempre sintió que la ciudad formaba parte de él, de su identidad y su memoria cuarteadas, igual que su gato negro. La ciudad le guarecía cuando le perseguían y le entendía si le maldecían. Hacía menor su amarga soledad.

Pero el amparo de la ciudad, por maravillosa que fuera, no bastaba para el sustento del hombre gafe. Por eso, el maldito salió en busca de indebidos aliados, y tomó decisiones que él mismo jamás aconsejaría. Había escuchado rumores en el casino subterráneo, de modo que buscó, indagó y, por fin, encontró a aquellos que buscaba.

Se convirtió en un matón, en un tenebroso y embrutecido taciturno. Vigilaba y trucaba peligrosas timbas ilegales. Servía a un hombre tan temible como despreciable, uno cuya voz afilada cortaba alientos. El gafe fingía no temerle, pero en el fondo sí lo hacía, pues sabía que ese tipo tan poco aconsejable, tarde o temprano, supondría su ruina.

Todo acabaría mal, sí. Por eso, volvía a pensar en marcharse de la ciudad, aventurarse al más allá, ese donde existía otra ciudad…, y también, en algún lugar, un viejo pueblo…

 

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TRÉBOL DE MADERA: La guía definitiva

Estimado lector, este texto recopila toda la información publicada en el blog acerca de Trébol de madera, novela con la que continuamos en ese atrayente mundo gobernado por la suerte, que tú haces más grande gracias a tu lectura, opiniones y comentarios.

¿Qué es Trébol de madera? Es el segundo volumen de Ciudad Fortuna, serie de misterio y fantasía con la que deseo que disfrutemos mucho tiempo. En concreto, en este libro, que se publicó en diciembre de 2016, trabajé entre los años 2014 y 2015.

Ciudad Fortuna transcurre en la ficticia ciudad homónima, que, más que una ciudad, es un universo entero: un mundo gobernado por la suerte. En él, Alexander Berkel posee la más indeseada maldición: ser gafe. No solo tiene el poder de mermar la suerte de otros, sino que corre el riesgo de perjudicar a aquellos que le importan.

En Trébol de madera, en 2014, Alexander huye de la justicia, acusado de dos asesinatos que no cometió. Escondido, intenta aclarar su inocencia y resolver los misterios de su identidad. Un pequeño pero valioso grupo de aliados se unen a su causa. Entretanto, las intrigas continúan y se complican en la Organización Heptágono. Regresa el “azafrán”. Y un sueño especial conduce a la resolución de importantes enigmas.

Desde el 10 de diciembre de 2016, el libro se encuentra en Amazon, ya sea en formato impreso o electrónico (versión Kindle), además de en la Librería Aranjuez (C/ Abastos, 68, Aranjuez).

En el blog, se han publicado cuatro relatos breves que ocurren en el universo ficticio de Ciudad Fortuna. Transcurren entre el primer y el segundo volumen de la serie. Te invito a leerlos. Son:

También puedes leer tres fragmentos que, como adelanto, se han publicado en el blog. Pertenecen al primer capítulo del libro, El segundo dogma. Son los siguientes:

Puedes conocer el argumento completo de este segundo volumen, así como los títulos de sus capítulos y sus puntos de vista.

Los personajes principales y secundarios de la novela son:

Descubre los secretos de la ciudad donde ocurre todo.

Los temas principales de la serie son:

La música presenta un papel importante en esta historia.

Por último, unas importantes palabras de agradecimiento.

Y, sobre todo, gracias a ti, estimado lector, que con tu lectura, tu apoyo, tus mensajes y tus comentarios puedes lograr que Ciudad Fortuna II: Trébol de madera llegue más lejos y crezca sin límites, como la ciudad donde todo transcurre.

Y Ciudad Fortuna continúa… ¡Os espero!

 

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¡Muchas gracias por todo!

La aventura de escribir, con sus dificultades y sus gratificaciones, es un periplo que unas veces se recorre deprisa y otras despacio (más aún cuando uno es autopublicado). Este último año, con la publicación de Trébol de madera, algunas cosas han ido más despacio de lo que hubiera imaginado, mientras otras siguen transcurriendo a mucha velocidad. La vida se vuelve más complicada, el tiempo se contrae, las expectativas cambian y hay que reconsiderar objetivos y prioridades. Sea como sea, lo mejor de ese periplo es que nunca se recorre en solitario. Y hoy, antes de hacer un alto en el camino, deseo dedicar unas líneas breves, seguramente insuficientes, a reconocer a quienes vienen conmigo.

Lo primero y lo más importante siempre será dar las gracias a los lectores: conocidos y desconocidos, de cerca y de lejos, amantes del libro impreso o de las letras en pantallas, etc. Sean como sean, son mi razón básica para escribir. Me los imagino con cada página que termino y releo. Mi gratitud nunca será suficiente para compensar lo que suponen sus comentarios, sus puntuaciones, su fidelidad y su generosidad en muchos sentidos.

Escribir un libro es muy difícil. Eso está claro. Pero hay personas que consiguen que sea un poco menos endiablado. En ocasiones, lo único que se necesita es la compañía y la evasión de los demás. Por eso, les doy las gracias a los amigos y la familia que están a mi lado, me ayudan y me animan hasta sin saberlo; en especial, a aquellos que más me acompañan y, además, me mejoran con sus correcciones: a Ángel y mis padres.

Aparte de Ángel y mis padres, que tantísimo me aportan y soportan, hay una persona sin la cual no podría seguir adelante desde el punto de vista editorial (y muchos otros). Es Pilar, la mejor amiga que uno puede tener la fortuna de encontrar, responsable de la imagen y el diseño de la portada del libro (como de los anteriores). Ella también habita en las calles de Ciudad Fortuna y batalla contra las inclemencias de la suerte.

Muchísimas personas me ayudan a dar a conocer mi trabajo mediante presentaciones y otros eventos: Teresa Rodríguez, maestra de ceremonias y de muchas otras cosas; Pilar Lahuerta, una vez más (y las que haga falta); Julio García, de Freaklances Project; Rubén Martínez, de Libros Melior; Carmen Serrano, de la BPM de Ontígola; toda la gente de su tertulia literaria; todos los que asisten, participan, etcétera, etcétera…

Por supuesto, muchas gracias a quienes me ayudan con la promoción, compartiendo el contenido del blog o mis mensajes; así como a los blogs que tienen le gentiliza de hablar de mis novelas (Gema de La Contraportada, MJ de La biblioteca de Selene…), los medios que me entrevistan (Luis de Onda Aranjuez, Beatriz de Ser Aranjuez…), y otros amigos y escritores (Marta Sebastián y muchos, muchos más…). ¡Mucha gente!

También, ¡cómo no!, me acuerdo de todos esos seguidores que indican que les gusta mi página de Facebook, que hacen un “retweet” en Twitter, escribe, comentan…

Lo único malo de dar las gracias es tener la certeza de que te habrás olvidado de alguien o de muchos. Espero no haber tenido demasiados descuidos. No era posible mencionar uno por uno a todos los amigos, colaboradores, escritores y demás que me acompañan en esta travesía que, gracias a todos, es menos ardua, a pesar de los pesares.

¡Muchas gracias por todo! ¡Os espero!

 

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¿Por qué leer Trébol de madera?

Verano es sinónimo de deseo y evasión. Es la época del año en la que más pensamos en disfrutar. Las posibilidades se multiplican en nuestras mentes. Es posible que tú ya estés de vacaciones. Es posible que tengas que esperar para comenzarlas. Es posible que este año no tengas… Sea como sea, hoy me gustaría hacerte una propuesta con la que estoy seguro de que disfrutarás, al alcance de cualquiera. Mi propuesta es Trébol de madera.

¿Por qué leer Trébol de madera?

Porque no existe viaje más apasionante que la lectura. Leer no solo puede transportarte a cualquier destino, incluso algunos que no existen (o crees que no existen), sino que su velocidad es insuperable. Tras la portada de un libro (o en la pantalla del ebook, esa en la que te encanta zambullirte), te espera un viaje sin igual, una aventura apasionante.

Porque el viaje que te propongo te llevará a un mundo fascinante; uno que, después de leer Dados de cristal, ya conoces. Ese mundo se llama Ciudad Fortuna. Ya has transitado sus calles y explorado sus lugares. Lo pueblan personajes a quienes ya te encontraste en el pasado, y a quienes seguro que echabas de menos (a unos más que otros, imagino…). Ahora mismo, allí también están en verano.

Porque no solo conoces Ciudad Fortuna, sino que, tras el final de Dados de cristal (que, por cierto, seguro que aún no has olvidado), estabas deseando regresar a la ciudad. Hay muchas preguntas por responder. Y no te preocupes, te prometo que en este viaje vas a hallar respuestas. Aunque a veces las respuestas conducen a nuevas preguntas. Vivirás emoción, suspense y mucha acción. La ciudad ha cambiado.

Porque leer Trébol de madera es una apuesta por un proyecto personal muy importante para mí, en el que he invertido mucho esfuerzo e ilusiones (de manera especial con este segundo volumen), con las dificultades y satisfacciones propias de la autopublicación, y la alegría que proporciona ver hecho realidad un sueño largamente perseguido.

Estimado lector, cuento contigo. Te espero tras la portada de Trébol de madera.

 

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