Herradura de latón: Puntos de vista

Herradura de latón

Herradura de latón es el cuarto volumen de la serie Ciudad Fortuna y la continuación de Dados de cristal, Trébol de madera y Destellos de oscuridad, que se publicará el martes, día 13 de abril. Como adelanto, hoy vamos a conocer los puntos de vista de la novela.

[Alerta spoilers: el texto puede desvelar detalles argumentales de libros anteriores].

Como he dicho en otras ocasiones y tú, estimado lector, ya sabes bien, Ciudad Fortuna es un mundo entero que ahora abarca mucho más que una ciudad, lleno de personajes y perspectivas. Cada segmento del libro se expresa desde el punto de vista de alguno de los personajes. Ahí reside muchas veces la intriga y el suspense de la historia, dado que al final solo tú, página a página, tienes toda la información (aparte de la ventura).

A lo largo de los tres volúmenes previos, hemos visto cómo el protagonismo se repartía entre los numerosos personajes, principales y secundarios, de esta enorme historia. Al principio, Alexander centraba la mayoría de los segmentos. Pero, poco a poco, cobraba más relevancia la perspectiva de otros habitantes de la ciudad.

En Herradura de latón, Alexander protagoniza prácticamente la mitad de los segmentos del libro. En cuanto a otros personajes principales, hay 11 segmentos desde el punto de vista de Charlotte Faymann, 8 para el de Selena Myers, 6 para el de Irene Berkel y 5 con el de Luka Miller (además de otros 10 narrados con la perspectiva de cierto personaje también muy relevante cuya identidad omitiremos por ahora).

Respecto a los personajes más secundarios, en este volumen leeremos tres segmentos de Frank Axel. Erik Dammer, Albert Nissen, Dragan Tucker e Isaac Wagner centrarán dos cada uno. Mientras que Yuri Anton, Travis Dixon, Joseph Klausmann y Casandra Varone tendrán un segmento cada uno.

Por último, casi todos los capítulos de este cuarto volumen tendrán un segmento inicial relatado desde la perspectiva, a modo de flashback, de Héctor Berkel, el padre adoptivo de Alexander y el portador de la herradura de latón. Y, como curiosidad, el primer y el último segmento del libro se narrarán desde la perspectiva de Alexander y mantendrán una relación especial entre sí.

Estimado lector, te espero impaciente en las páginas de Herradura de latón.

 

Herradura de latón: Capítulos

Herradura de latón

Herradura de latón es el cuarto volumen de la serie Ciudad Fortuna y la continuación de Dados de cristal, Trébol de madera y Destellos de oscuridad, que se publicará el martes, día 13 de abril. Como adelanto, hoy vamos a conocer los títulos de sus capítulos.

[Alerta spoilers: el texto puede desvelar detalles argumentales de libros anteriores].

Herradura de latón transcurre en el verano de 2018. Alexander, como casi toda la gente de Ciudad Fortuna, vive en Ciudad Jano después del «fenómeno». Tiene una existencia bastante ordinaria, libre por fin de las falsas acusaciones que pesaban sobre él. Pero un encargo de la Organización Heptágono le llevará a enfrentarse a su peor enemigo. Y un descubrimiento casual podría resolver el último misterio acerca de su familia.

Del mismo modo que en los volúmenes anteriores, los títulos de cada capítulo implican significados muy importantes en este libro. Son una manera de intuir por dónde puede ir la historia, aunque siempre queda lugar para la ambigüedad, claro.

Herradura de latón constará de doce capítulos, igual que el volumen anterior, los cuales se titulan de la siguiente manera:

I. Ciudad Jano

II. Operación Zelarus

III. La honra tardía

IV. El cuarto dogma

V. Padre

VI. Arde el vacío

VII. Galanthus

VIII. Madre

IX. La segunda dama

X. En el lugar de siempre

XI. De la ventura veleidosa

XII. La suerte gobierna el mundo

Además, igual que en los volúmenes II y III, en Herradura de latón habrá un epílogo.

Estimado lector, te espero impaciente en las páginas de Herradura de latón.

 

Herradura de latón: Argumento

Herradura de latón

Herradura de latón es el cuarto volumen de la serie Ciudad Fortuna y la continuación de Dados de cristal, Trébol de madera y Destellos de oscuridad, que se publicará el martes, día 13 de abril. Como adelanto, hoy vamos a introducir su argumento.

[Alerta spoilers: el texto puede desvelar detalles argumentales de libros anteriores].

Ciudad Fortuna es la historia de un universo fascinante, tan parecido al nuestro que tal vez lo sea aunque no lo sepamos, donde la suerte es la entidad que gobierna el mundo. El protagonista de esta historia de fantasía urbana y misterio sobrenatural, Alexander Berkel, nació con la peor tara posible: ser gafe.

A lo largo de los tres volúmenes previos, hemos seguido las desventuras de Alexander a lo largo y ancho de las calles de la hermosa Ciudad Fortuna. Ha conocido la amistad y el amor, si bien también la pérdida y el dolor. Ha encontrado muchos aliados, enemigos e incluso personajes cuyas intenciones aún no discierne. Ha descubierto la identidad de su familia biológica, de la cual le separaron por culpa de su tara. Y, al final de Destellos de oscuridad, debió huir de Ciudad Fortuna tras el «fenómeno».

El cuarto volumen va a atar los cabos sueltos existentes hasta ahora. Sabremos cuáles fueron las consecuencias del «fenómeno» y descifraremos los enigmas pendientes. Los personajes se enfrentarán a sus destinos. Y aunque podamos regresar a la serie con una aventura distinta en el futuro, de momento este será un fin de ciclo.

De modo que Herradura de latón transcurre en el verano de 2018. Alexander, como casi todos los habitantes de Ciudad Fortuna, vive ahora en Ciudad Jano, la capital del país, a la espera de poder volver a su hogar, afectado por el «fenómeno». Alexander tiene una existencia bastante ordinaria, libre de las falsas acusaciones que pesaban sobre él. Pero un encargo de la Organización Heptágono le llevará a enfrentarse a su peor enemigo. Y un descubrimiento casual podría resolver el último misterio acerca de su familia.

Además, en este nuevo volumen, a través de un conjunto de flashbacks conoceremos el pasado de Héctor Berkel, el padre adoptivo de Alexander, el gafe que tenía por amuleto una herradura de latón. Y realizaremos un descubrimiento muy importante.

Estimado lector, te espero impaciente en las páginas de Herradura de latón.

 

El muy afortunado

El muy afortunado

Ahora comprendía cuán soberana y magnánima era la fortuna. Había creído entender la naturaleza de la verdadera suerte toda su vida, hasta que un instante fatal le demostró lo equivocado que estaba, pues solo al borde del peor de los precipicios discernió hasta dónde podía alcanzar tanto su poder como su generosidad.

Siempre se había sabido afortunado. Jamás lo había puesto en duda, ya que nunca tuvo motivos para ello. Nació con una suerte envidiable, aunque ahora se percataba de que los asuntos de la fortuna no solo dependían de eso que tanto estudiaban los genetistas, sino también de una cuestión de ambiente: genotipo y fenotipo. Él recibió un don, pero también supo aprovecharlo y trazó el sendero de su destino.

Sin embargo, abusó de su suerte y envidó un órdago demasiado osado. No supo prever que la temible apuesta se podría tornar en su contra. Con todo, se salvó. Porque, como descubrió en ese momento crucial, él no era un mero afortunado.

Él era muy afortunado. Lo supo el día que la suerte le libró de la muerte. Y hoy, sumido en sus curiosas cavilaciones, dio un impulso a su silla de ruedas mientras se preguntaba con regocijo cuántas sorpresas le tendría reservadas aún la ventura.

 

Los sueños difusos

Los sueños difusos

Había soñado muchas veces. Entre todas ellas, cuatro habían sido muy distintas: cuatro sueños difusos y angustiosos, que duraron hasta límites insoportables, a lo largo de días incluso, mientras su cuerpo inconsciente se debatía entre la vida y la muerte.

De esos cuatro sueños, los dos primeros la atormentaron después de dar a luz a sus dos hijos, cuando su organismo quedó tan agotado que rozó la expiración. Soñó con dolor y padecimiento. Presintió que le arrebataban a sus vástagos y les robaban la vida que ella acababa de otorgarles. Y al despertar, la realidad le descubrió terribles certezas.

Los dos últimos tuvieron lugar décadas después, cuando ya era mayor y su cuerpo, que arrastraba debilidad y calamidad, se enfrentó a sendos colapsos que estuvieron a punto de llevarla al otro mundo. En una ocasión, soñó con el amor de su vida y presenció su horrible muerte desde una posición imposible; en la otra, soñó con un hombre maldito, un niño ahora adulto, que huía de acusaciones falsas y no sabía dónde guarecerse.

Mas todas esas veces despertó y sobrevivió, persistente pese a su aparente flaqueza. Y ahora, en su cuarto, observaba el patio de la casa de campo que, muchos años atrás, se convirtió en su hogar, donde hoy el pasado había logrado encontrarla una vez más.