Destellos de oscuridad: Argumento

Destellos de oscuridad es el tercer volumen de la serie Ciudad Fortuna. La continuación de Dados de cristal y Trébol de madera se publicará después de verano. Entretanto, hoy vamos a conocer el argumento de la nueva novela.

[Alerta spoilers: el texto puede desvelar detalles argumentales de libros anteriores].

Ciudad Fortuna es la historia de un mundo gobernado por la suerte, centrado por ahora en esta fascinante urbe que parece no tener confín, donde no todos son conscientes del influjo de la ventura, aunque vivan cada día bajo su poder. En este universo, Alexander Berkel nació con la peor de las taras: ser gafe, razón por la cual su familia le abandonó.

En Dados de cristal, el volumen I, que transcurre en el otoño de 2013, Alexander recibe un inesperado encargo de la Organización Heptágono, una entidad tan desconocida por muchos como la propia fortuna, encargada de vigilar la suerte en el mundo. Si resuelve el llamado “caso azafrán”, le desvelarán la identidad de su familia biológica. Alexander se embarca en esta aventura, donde encuentra amigos, aliados, enemigos y el amor.

En Trébol de madera, el volumen II, que transcurre en el verano de 2014, Alexander vive oculto, acusado de dos crímenes que no cometió. Mientras intenta limpiar su nombre, continúa con la búsqueda de su identidad, ahora que ha recordado que su familia nunca le abandonó, sino que fue raptado. La persecución de la justicia complica sus planes. Y su mal fario provoca sucesos cada vez más grave a las personas que le importan.

En Destellos de oscuridad, el volumen III, que ocurre en el otoño de 2015, Alexander sigue viviendo en la clandestinidad. Alejado de aquellos que aprecia por miedo a causar su perdición, se implica en una peligrosa trama de juego ilegal. Entretanto, un hallazgo casual trae a su memoria los recuerdos más oscuros acerca de su familia biológica (cuya identidad ahora conoce), y una promesa olvidada promete esclarecer las incógnitas de su infancia y su secuestro. Pero un peligro inadvertido amenaza con destruir la ciudad.

Este nuevo volumen de la serie proporcionará muchas respuestas a grandes preguntas. Aunque la serie no termina aquí y continuará, este tercer libro sí puede tomarse como un importante punto y aparte en la historia, como comprenderás tras la lectura.

¡Volvamos juntos a Ciudad Fortuna! Se acerca Destellos de oscuridad.

 

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Avance de “Destellos de oscuridad” (2)

Destellos de oscuridad, el tercer volumen de la serie Ciudad Fortuna, no se publicará hasta después del verano. Entretanto, en esta entrada, comparto con vosotros un nuevo avance de la novela. Deseo que os guste, lo compartáis y lo comentéis. ¡Os espero!

[Alerta spoilers: el texto puede desvelar detalles argumentales de libros anteriores].

 

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Avance de “Destellos de oscuridad” (1)

Destellos de oscuridad, el tercer volumen de la serie Ciudad Fortuna, no se publicará hasta después del verano. Entretanto, en esta entrada, comparto con vosotros el primer avance de la novela. Deseo que os guste, lo compartáis y lo comentéis. ¡Os espero!

[Alerta spoilers: el texto puede desvelar detalles argumentales de libros anteriores].

 

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La última partida

Realmente pensaba que, a esas alturas de la vida, era imposible que uno se encontrase ante sensaciones o emociones desconocidas. Pero todo aquel día era tan extraño…

Toda su vida le habían respetado o, mejor dicho, le habían temido. Ni le contradecían ni le importunaban. Él persistía y triunfaba. No se arredraba. Los remilgos no eran para él. Los remilgados le asqueaban. A él no le iban los escrúpulos. Era fuerte y, sin embargo, de pronto, sus métodos y creencias le habían fallado allá donde más podía dolerle.

La niñita había fallecido. ¡No podía soportarlo! El tratamiento que él propuso fracasó y no logró curarla. Para colmo, detestaba la idea de que la incinerasen, de no tener donde visitarla. Pese a todo, no discutiría más con su hijo; le había perdido. Y la pobre madre, que donó lo más valioso por quien más amaba, también se hallaba destrozada.

Una oscuridad irrevocable se había instalado en su corazón. Miró en rededor. Vio cielos teñidos de cenizas y flores muertas. Renqueante, se alejó de ese horrible lugar. El odio aumentó en él. La injuria sufrida por su familia debía ser vengada. En aquel paraje, supo contra quién iba a jugar la última partida de su vida; contra quien hasta entonces había creído que estaba de su lado: contra la fortuna. Y, con arrojo, empezó a mover ficha.

 

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El pasado ahogado

Bajó la ventanilla, pisó el acelerador y avanzó por esa apartada carretera secundaria. El viento revolvió su joven melena pelirroja dentro del vehículo. Estaba desesperada.

Su madre había desaparecido. Su tenaz, recia y amada madre se había desvanecido, con un escaso y confuso rastro tras ella. Madre e hija solo se tenían la una a la otra. Siempre fue así. Se querían como a nadie más en el mundo. Aquello no podía ser verdad.

Pero lo era. Y ella sabía la razón por la que su madre había desaparecido. La causa de su perdición había sido su conciencia. Algo, un hecho que la hija no discernía, hizo renacer en la madre una deuda largo tiempo desatendida, una tarea inacabada y una culpa que sepultó en su interior. Debía enmendar una injusticia acaecida décadas atrás.

Por ello, en pos de su madre extraviada, la hija abandonada llegó al lugar donde ocurrió aquella injusticia. Se trataba de un vieja finca, hoy casi abandonada, en mitad de ningún lado. Había un caserío, columpios, un granero… Allí empezó todo. Allí se truncó.

De pronto, allí, la joven revivió un hecho pasado que ella había ahogado en el fondo de su memoria. Quiso gritar, erguirse, salvarse. Tirada en el suelo, vio un enorme cielo azul encima de ella. No podía respirar. Derramó una lágrima. Y se acordó de aquel niño…

 

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