Herradura de latón: Argumento

Herradura de latón

Herradura de latón es el cuarto volumen de la serie Ciudad Fortuna y la continuación de Dados de cristal, Trébol de madera y Destellos de oscuridad, que se publicará el martes, día 13 de abril. Como adelanto, hoy vamos a introducir su argumento.

[Alerta spoilers: el texto puede desvelar detalles argumentales de libros anteriores].

Ciudad Fortuna es la historia de un universo fascinante, tan parecido al nuestro que tal vez lo sea aunque no lo sepamos, donde la suerte es la entidad que gobierna el mundo. El protagonista de esta historia de fantasía urbana y misterio sobrenatural, Alexander Berkel, nació con la peor tara posible: ser gafe.

A lo largo de los tres volúmenes previos, hemos seguido las desventuras de Alexander a lo largo y ancho de las calles de la hermosa Ciudad Fortuna. Ha conocido la amistad y el amor, si bien también la pérdida y el dolor. Ha encontrado muchos aliados, enemigos e incluso personajes cuyas intenciones aún no discierne. Ha descubierto la identidad de su familia biológica, de la cual le separaron por culpa de su tara. Y, al final de Destellos de oscuridad, debió huir de Ciudad Fortuna tras el «fenómeno».

El cuarto volumen va a atar los cabos sueltos existentes hasta ahora. Sabremos cuáles fueron las consecuencias del «fenómeno» y descifraremos los enigmas pendientes. Los personajes se enfrentarán a sus destinos. Y aunque podamos regresar a la serie con una aventura distinta en el futuro, de momento este será un fin de ciclo.

De modo que Herradura de latón transcurre en el verano de 2018. Alexander, como casi todos los habitantes de Ciudad Fortuna, vive ahora en Ciudad Jano, la capital del país, a la espera de poder volver a su hogar, afectado por el «fenómeno». Alexander tiene una existencia bastante ordinaria, libre de las falsas acusaciones que pesaban sobre él. Pero un encargo de la Organización Heptágono le llevará a enfrentarse a su peor enemigo. Y un descubrimiento casual podría resolver el último misterio acerca de su familia.

Además, en este nuevo volumen, a través de un conjunto de flashbacks conoceremos el pasado de Héctor Berkel, el padre adoptivo de Alexander, el gafe que tenía por amuleto una herradura de latón. Y realizaremos un descubrimiento muy importante.

Estimado lector, te espero impaciente en las páginas de Herradura de latón.

 

El muy afortunado

El muy afortunado

Ahora comprendía cuán soberana y magnánima era la fortuna. Había creído entender la naturaleza de la verdadera suerte toda su vida, hasta que un instante fatal le demostró lo equivocado que estaba, pues solo al borde del peor de los precipicios discernió hasta dónde podía alcanzar tanto su poder como su generosidad.

Siempre se había sabido afortunado. Jamás lo había puesto en duda, ya que nunca tuvo motivos para ello. Nació con una suerte envidiable, aunque ahora se percataba de que los asuntos de la fortuna no solo dependían de eso que tanto estudiaban los genetistas, sino también de una cuestión de ambiente: genotipo y fenotipo. Él recibió un don, pero también supo aprovecharlo y trazó el sendero de su destino.

Sin embargo, abusó de su suerte y envidó un órdago demasiado osado. No supo prever que la temible apuesta se podría tornar en su contra. Con todo, se salvó. Porque, como descubrió en ese momento crucial, él no era un mero afortunado.

Él era muy afortunado. Lo supo el día que la suerte le libró de la muerte. Y hoy, sumido en sus curiosas cavilaciones, dio un impulso a su silla de ruedas mientras se preguntaba con regocijo cuántas sorpresas le tendría reservadas aún la ventura.

 

Los sueños difusos

Los sueños difusos

Había soñado muchas veces. Entre todas ellas, cuatro habían sido muy distintas: cuatro sueños difusos y angustiosos que duraron hasta límites insoportables, a lo largo de días incluso, mientras su cuerpo inconsciente se debatía entre la vida y la muerte.

De esos cuatro sueños, los dos primeros la atormentaron después de dar a luz a sus dos hijos, cuando su organismo quedó tan agotado que rozó la expiración. Soñó con dolor y padecimiento. Presintió que le arrebataban a sus vástagos y les robaban la vida que ella acababa de otorgarles. Y al despertar, la realidad le descubrió terribles certezas.

Los dos últimos tuvieron lugar décadas después, cuando ya era mayor y su cuerpo, que arrastraba debilidad y calamidad, se enfrentó a sendos colapsos que estuvieron a punto de llevarla al otro mundo. En una ocasión, soñó con el amor de su vida y presenció su horrible muerte desde una posición imposible; en la otra, soñó con un hombre maldito, un niño ahora adulto, que huía de acusaciones falsas y no sabía dónde guarecerse.

Mas todas esas veces despertó y sobrevivió, persistente pese a su aparente flaqueza. Y ahora, en su cuarto, observaba el patio de la casa de campo que, muchos años atrás, se convirtió en su hogar, donde hoy el pasado había logrado encontrarla una vez más.

 

La otra ciudad y el gafe

La otra ciudad y el gafe

Un hombre podía superar muchos avatares y, aun así, tardar décadas en comprender el valor del hogar. Él, tan zarandeado por las sacudidas de la ventura veleidosa, tardó casi cuarenta años en entenderlo. Descubrió la importancia de un hogar cuando el suyo fue engullido por las sombras, por una oscuridad de la que él sí logró escapar.

Un hombre podía ser libre de nuevo y, aun así, no poder escapar nunca de las cargas de su más profunda maldición. Su naturaleza más innegable y su código de honor le habían llevado a ese rincón umbrío, en las afueras de esa otra ciudad, esa que no era la suya, y al acecho de la próxima víctima de su más truculenta capacidad.

Se sentía forastero en las calles de la capital, si bien aprovechaba el anonimato para su rastreo tenebroso. Así, inadvertido, observó cómo cierto tipejo echaba el ruidoso cierre de su licorería. Había vigilado los horarios y rutinas de ese tipo durante una semana y ya tenía listo el plan. Aquel pendenciero iba a recibir su merecido.

Porque un hombre como él podía saber qué significaba un hogar, añorar el suyo y gozar de la recobrada libertad, pero jamás dejaba de ser gafe si había nacido con la lacra del mal fario. Y ahora había localizado al desgraciado a quien pronto echaría mal de ojo.

 

Ciudad Fortuna IV: HERRADURA DE LATÓN

Herradura de latón

Estimadxs lectorxs, hace más de un año de la última vez que me dirigí a vosotrxs en este blog (en concreto, desde la inauguración de la web ciudadfortuna.es). Desde entonces a todxs nos han sucedido muchas cosas, como es natural, aunque este último año si cabe con más intensidad. El blog regresa hoy a su actividad habitual con una grata noticia.

Tras dos años de trabajo, os anuncio oficialmente que mi próxima novela, el volumen IV de la serie Ciudad Fortuna, titulada Herradura de latón, se publicará el próximo día 13 de abril de 2021. Me ilusiona mucho poder comunicaros esta noticia por fin. Esta nueva obra es muy especial por tres motivos que comento a continuación.

El primer motivo es que, debido al confinamiento que casi todxs vivimos el pasado año, esta novela va a ver la luz antes de lo que yo tenía previsto. En un principio el libro iba a publicarse a finales de este año, pero gracias al tiempo extra que pude dedicar a escribir durante la cuarentena he terminado meses antes de lo planeado.

El segundo es que, también a causa de la pandemia que estamos viviendo, esta va a ser la primera vez que no organizaré ningún evento para celebrar la publicación de la nueva novela. Esto da bastante pena, pero prescindir de cualquier reunión me parece no solo lo más precavido, sino también lo más sensato en esta situación.

Y el tercer motivo es que esta nueva novela, Herradura de latón, viene a atar los cabos sueltos que quedaban en la serie Ciudad Fortuna después de los tres volúmenes que la precedieron. Puede que algún día regresemos a esta ciudad con nuevas aventuras, pero de momento el volumen IV pone punto final a las intrigas abiertas hasta ahora.

Durante las próximas semanas, el blog publicará relatos breves que enlazan Herradura de latón con el volumen previo, información sobre el argumento de esta nueva novela y más adelantos acerca de la misma. ¡Estad atentxs! Y si aún no habéis leído los tres libros anteriores, visitad la tienda del blog para poneros al día. ¡Aprovechad el lote conjunto!

Debo dar las gracias a muchísima gente. Y hoy se las doy de manera muy especial a Pilar Lahuerta, autora de la imagen que encabeza esta entrada y centra la portada del libro.

Estimadxs lectorxs, aquí comienza la aventura de Herradura de latón. ¡Nos leemos!

 

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