El zigurat y la estrella

20141004Ellatidodelcielo

La segunda parte de El triángulo escaleno se titula El zigurat y la estrella y transcurre en el año 2403.

El relato se desarrolla en una tierra remota de localización indeterminada. Se trata de un enorme desierto que se extiende más allá de donde la vista puede alcanzar. En esta tierra, y en esta época, una estrella triple destaca notablemente en el firmamento por su brillo. Esta estrella pronto morirá, explotará, siendo ese el motivo de su fascinante luminosidad. La agonía de dicho astro marca un ritmo similar al de la arena que cae en el interior de un reloj. Es una cuenta atrás.

En lo alto del zigurat, sobre sus nueve plantas, representando el décimo nivel del templo, se halla una cámara dorada. En el interior de esta alcoba, vive la líder de La Ciudadela. Se llama Helah. Ella es el oráculo. Es una anciana de casi cien años. Aunque, en realidad, ha vivido muchísimos años más. Posee un don prodigioso y ve más allá del espacio, el tiempo y las vidas. Su familia es extensa y ramificada. Ha pronosticado la llegada de una persona extraordinaria, un mesías que podrá conducirles hasta el guerrero que les comandará en la inminente guerra.

Pues la guerra se acerca. Fuerzas sombrías, conocedoras del poder que oculta el zigurat y de la posibilidad de poseerlo que pronto tendrá lugar, se dirigen hacia La Ciudadela con intención de conquistarla. Entre las figuras insignes del lugar, las cuales piensan defender su patria y su credo, se encuentran Valkiria y Circe. Valkiria es la sacerdotisa del templo. Conoce la clave de las reencarnaciones: quiénes han sido todos ellos en vidas pasadas, y cuáles son sus sinos. Circe, descendiente de Helah igual que Valkiria, hará cuanto sea necesario para proteger a su gente.

Mientras tanto, en otra zona de ese mismo desierto, vive un hombre, Shura, el cual se ha convertido en el protector de su aldea desde la muerte de su padre, Kalid, quien falleció misteriosamente en mitad de una insospechada tormenta de arena. Shura presiente esos peligros que se ciernen sobre la tierra en la que viven. Los ancianos de su pueblo le hacen ver que ha de partir en dirección al zigurat para batallar por el futuro de todos ellos. Así, Shura comienza su travesía por el desierto.

Al mismo tiempo, otro hombre, muy similar a Shura, pero radicalmente opuesto, también siente la llamada hacia la guerra. Y, en una cueva inhóspita, una sombra despierta de su letargo, dispuesta a conquistar lo que ansía desde hace siglos.

Un día, un muchacho de La Ciudadela, Anwar, recibe una misión cardinal. Ha de cruzar el desierto en busca del mesías que vendrá de muy lejos. El lenguaje de las estrellas será su única guía. Presto y dispuesto, Anwar comienza su búsqueda. Y así empieza

 

 

 

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