¡Muchas gracias de nuevo!

Aparte de para descansar, el verano es una época ideal para reflexionar y recompensar. Tal como he descubierto en el último año, el autor que emprende la completa aventura de la autoedición debe desdoblar su ser en varias personalidades: autor, editor, agente de prensa, publicista, community manager, etcétera, etcétera. Por eso, a pocos días de tomarme un descanso (un merecido descanso, si me lo permitís), es tiempo de darle las gracias a todos aquellos que, como con El triángulo escaleno, han recorrido y recorren a mi lado el camino de Ciudad Fortuna I: Dados de cristal.

Desde mi más profunda gratitud, lo primero es mencionar a los lectores que ya conocen las calles de Ciudad Fortuna, las descubren en estos momentos o lo harán en breve; los que puntúan y comentan la novela allá donde sea posible; o comparten fotos en las que el libro va con ellos este verano. Muchas gracias por demostrar aquello que defendía: que una novela guardada en el cajón no sirve de nada; y que una nueva publicación solo seis meses después de la primera no solo no anula la primera, sino que hace que ambas se retroalimenten y crezcan.

En la labor de la escritura, aparte de mi familia y amigos, que me ayudan a evadirme, y en especial a quienes se interesan por mis novelas presentes y futuras, mencionaré de manera concreta a los que las leen antes que nadie y me facilitan valiosas aportaciones: mis padres y Ángel.

En la labor como editor, hay una persona que merece reconocimiento aparte. Nunca ha pedido nada a cambio y, sin embargo, ha puesto todo de su parte con absoluta entrega. Por todo ello, y por más, quiero enviar un abrazo eterno a Pilar Lahuerta, mi fotógrafa y diseñadora gráfica. El magnífico trabajo de la portada del libro es suyo. Sabes que vales mucho, Pilar.

Mucha gente colabora en lograr que la novela llegue a los lectores. Además de aquellos que la adquieren y recomiendan (me consta que son unos cuantos, y siempre les doy las gracias), en la presentación del mes de junio colaboraron: como siempre, los chicos de La Espiral Cultural, el incansable pulmón cultural que Aranjuez deseaba; Luis Henares y (de nuevo) Pilar Lahuerta, las evocadoras voces que recrearon los relatos breves sobre la historia; y Teresa Rodríguez, maestra en numerosas materias, persona excepcional y amiga querida. Te envío un abrazo tremendo.

Además de acordarme de los diferentes medios que se han hecho eco de la publicación, ayudan mucho en la promoción personas como: Juanma González, Laura Franco, Paula Mayoral, Sara Sebastián, Carmen Serrano; colegas escritores como Javier Valverde, Ana Bolox, Luis A. Santamaría Arturo Maciá Morant; o los que colaborarán en los nuevos eventos programados para después del verano.

Quiero que las últimas frases sean para las personas que, sin conocernos, me siguen y me apoyan desde Facebook y Twitter con un “me gusta”, “retweet” o “favorito”. Desde el primer momento, han sido una pieza fundamental a la hora de conseguir llegar a más y más lectores.

¡Cuánta gente! ¡Espero no haber olvidado a nadie! En breve, solo unos días, me tomaré un descanso antes de seguir en septiembre con El triángulo escaleno y Ciudad Fortuna I: Dados de cristal. Nunca pienses que el camino de mis libros ha terminado. Continuará y te reserva nuevas sorpresas. Si todavía no los conoces, este verano es tu oportunidad para hacerlo.

¡Os espero!

 

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