Los sueños difusos

Los sueños difusos

Había soñado muchas veces. Entre todas ellas, cuatro habían sido muy distintas: cuatro sueños difusos y angustiosos, que duraron hasta límites insoportables, a lo largo de días incluso, mientras su cuerpo inconsciente se debatía entre la vida y la muerte.

De esos cuatro sueños, los dos primeros la atormentaron después de dar a luz a sus dos hijos, cuando su organismo quedó tan agotado que rozó la expiración. Soñó con dolor y padecimiento. Presintió que le arrebataban a sus vástagos y les robaban la vida que ella acababa de otorgarles. Y al despertar, la realidad le descubrió terribles certezas.

Los dos últimos tuvieron lugar décadas después, cuando ya era mayor y su cuerpo, que arrastraba debilidad y calamidad, se enfrentó a sendos colapsos que estuvieron a punto de llevarla al otro mundo. En una ocasión, soñó con el amor de su vida y presenció su horrible muerte desde una posición imposible; en la otra, soñó con un hombre maldito, un niño ahora adulto, que huía de acusaciones falsas y no sabía dónde guarecerse.

Mas todas esas veces despertó y sobrevivió, persistente pese a su aparente flaqueza. Y ahora, en su cuarto, observaba el patio de la casa de campo que, muchos años atrás, se convirtió en su hogar, donde hoy el pasado había logrado encontrarla una vez más.