Soy escritor

Soyescritor

Normalmente, si le preguntas a alguien que “qué es”, te dirá que es aquello a lo que se dedica o, mejor dicho, aquello con lo que se gana la vida; por ejemplo, “Hola, me llamo Gabriel y soy enfermero”. Por desgracia, por lo general, nos definimos mediante lo que nos remunera monetariamente, olvidando que, antes que médicos o abogados, somos personas, hijos, padres, hermanos, novios o muchas cosas más.

Yo no sé si alguna vez podré vivir de lo que escribo. Ahora mismo, no es éste el objetivo que me motiva. Sin embargo, si alguien me preguntase que “qué soy” y yo respondiese con la mayor sinceridad, diría: “Soy escritor”. A día de hoy, escribir no es mi ocupación remunerada. Ni siquiera es (en teoría) la dedicación a la que destino más tiempo. Pero ser escritor es, sin duda, lo que me define. ¿Por qué? Buena pregunta.

Soy escritor porque me siento incapaz de no serlo. Mi vida comparte las horas con esta dedicación adictiva, obsesiva y absorbente. No pienso que merezca la pena escribir sin consagrarle una fracción esencial y regular de tiempo. He apartado otras actividades y, a veces, robado horas al sueño para lograrlo. Organizo mi existencia para escribir sin descuidar ninguna obligación, aunque existan personas que no entiendan este afán.

Soy escritor porque mi mente sigue hallando historias, personajes y pensamientos que he de narrar. Con ellos comparto mi cerebro y mi corazón. Si alguna vez llegase a dejar de escribir, continuaría encontrándolos. No compartirlos supondría traicionarles, pues esas historias y esos personajes son, en definitiva, mi vehículo para expresarme, mi manera de relacionarme. Y, por ello, no escribir sería abandonarme a mí mismo.

Soy escritor porque no podría soportar ninguno de los vacíos que conllevaría no serlo. Las cosas que escribo, las historias que relato o los personajes que encuentro, muchas veces, me han animado, me han acompañado y han conseguido ocupar mi tiempo en momentos en los que era muy necesario sentirse entretenido y entusiasmado. Y si no escribiese, si parase de crear, tal vez nada podría llenar el vacío de la desilusión.

Hasta ahora, he permitido que muy pocos leyesen aquello que escribía. De hecho, nadie lo ha leído todo. Esto era decisión mía. Lo prefería así. Para mí, compartir lo que se crea significa mostrarse sin ningún tapujo, en absoluta desnudez. Hace relativamente poco, coincidiendo con un cambio a mejor en mi vida, eso varió. Decidí que era el momento de compartir mis novelas: sus historias, sus personajes, sus lugares, sus secretos.

El resultado de esa nueva ilusión es este blog. A partir de ahora, compartiré cuanto ideo en este pequeño espacio. Espero que quieras acompañarme y compartir mi fantasía.

En la próxima entrada, introduciré la primera etapa de entradas que voy a publicar aquí.

 

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9 comentarios

  1. Alicia Fdez-Cañaveral dice:

    Estoy deseando acompañarte y compartir contigo esas maravillosas historias.

  2. laura dice:

    Estamos ansiosos, David: adelante ya 🙂

  3. Marta Serrano dice:

    Deseando leer más 🙂

  4. Ángel Serrano dice:

    Eres un valiente. Se necesita ser muy paciente y pertinaz en el mundo editorial, pero como se suele decir: el que la sigue, la consigue.

  5. ¡Muchas gracias a todos de nuevo! Abrazos.

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