La religión de la suerte

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La suerte, la energía que mueve el mundo de Ciudad Fortuna, quizás desconocida por la mayoría, posee tres vertientes principales. Después de conocer la filosofía y la genética, hoy nos adentramos en el campo de la religión.

La religión de la suerte es la compleja unión de filosofía y genética. Habla sobre quebrar el vínculo entre suerte y destino, algo que, en principio, es imposible. Aquellos capaces de tal proeza, muy escasos (se piensa que uno en cada generación), de existencia jamás comprobada, son los Hijos del Siete. En Ciudad Fortuna, varias obras se centran en esta creencia. La más notable es el “Libro de los Días”.

La religión, como se puede intuir, es el aspecto de la suerte más polémico en el universo de Ciudad Fortuna. En apariencia, la posición de la Organización Heptágono al respecto es escéptica: no apoyan supersticiones. Algunos personajes opinan lo mismo, que no es verídica. Otros, en cambio, disimulan y esconden un gran afán por lograr esa capacidad casi divina de gobernar la suerte a su libre albedrío.

En Dados de cristal, los postulados de la religión determinan muchas intrigas y acciones de los personajes. Una importante clarividente (alguien capaz de ver el pasado y futuro de la suerte), formulará vaticinios dirigidos a Alexander Berkel. Y cierto pergamino, uno de orígenes legendarios, podría apuntar una relación entre el gafe y el séptimo dogma, el centro de todas las creencias que abarca la religión.

En las siguientes entradas, conoceremos más aspectos de Ciudad Fortuna. Los enigmas no se acaban. Las respuestas las encontrarás en la novela.

 

La genética de la suerte

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La suerte es la energía fundamental que gobierna el universo de Ciudad Fortuna. Rige el destino de todos. Nadie es libre de su influjo. La suerte tiene tres vertientes principales. Después de la filosofía, conocemos la genética.

La genética es el estudio de la suerte de cada persona. En Ciudad Fortuna, cada persona tiene un grado de suerte, una “cantidad” de suerte con la que se nace, que no cambia a lo largo de la vida y se puede medir en una escala del uno al siete. El grado de suerte se puede establecer a través de diversos factores, como el parentesco. Puede decirse que la genética es la visión cuantitativa de la filosofía que, por medio de sus dogmas, viene a explicar la existencia de los grados de suerte.

Una suerte mayor o menor no implica que la fortuna vaya a estar del lado de alguien en todo momento o en ningún caso. La suerte funciona más en el largo plazo. Por ejemplo, una persona con mucha suerte puede ser afortunado toda su vida y, de repente, recibir su particular cantidad de “mala suerte” concentrada en un único golpe letal. Personajes como Ismael Wagner o Ricardo Varone poseen una suerte elevada. Irene Berkel o Luka Miller tienen una suerte intermedia.

En Dados de cristal, Alexander Berkel, que no tiene suerte y transmite el infortunio, va a descubrir una peligrosa facción de la genética que puede guardar relación con las claves del “caso azafrán”.

En las próximas entradas, exploraremos la religión de la suerte, además de otros temas esenciales en Ciudad Fortuna. ¡Os espero!

 

La filosofía de la suerte

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La suerte y todo lo relacionado con ella, desde lo más superficial a lo más profundo, son los temas centrales de la nueva serie de misterio y fantasía, Ciudad Fortuna. Esta suerte tiene tres dimensiones principales. La primera de ellas es la filosofía.

La filosofía de la suerte es el conjunto de conocimientos existentes en torno a la suerte. Podría considerarse que representa la ciencia de la suerte: un compendio de estudios y observaciones. No es mitológica ni supersticiosa. En Ciudad Fortuna, muchas personas, desde ámbitos diferentes, se consagran al análisis de la energía que gobierna el mundo. El mayor conocimiento obra en poder de la Organización Heptágono.

La filosofía, todas sus observaciones y revelaciones, se sintetiza en los siete dogmas de la suerte. El más importante de todos ellos es el primero, referente a la naturaleza de la energía: “La suerte ni se crea ni se destruye”. A partir de ahí, como iremos sabiendo, los demás dogmas vienen a ser glosas o excepciones al primero, pudiendo versar acerca de la pérdida de la suerte, la recuperación de la misma u otros aspectos.

En Dados de cristal, el primer volumen, la filosofía está presente en todo momento, de manera explícita o velada. A lo largo de sus páginas, seguimos a Alexander para resolver el “caso azafrán”, para lo cual, comprender la verdad del primer dogma será esencial. Al mismo tiempo, conforme avance el relato, la esencia de otro dogma, el tercero, tomará forma en las consecuencias que la tara gafe de Alexander puede tener.

En las próximas entradas, exploraremos las otras dos dimensiones básicas de la suerte, la genética y la religión, además de otros temas. ¡Os espero!